Verificación biométrica
La verificación biométrica es un método de identificación que utiliza las características físicas o conductuales únicas de una persona para confirmar su identidad. Incluye el reconocimiento facial, la huella dactilar, el iris o el reconocimiento de voz.
La verificación biométrica se basa en el principio de que ciertas características físicas o conductuales son únicas de cada individuo y difíciles de falsificar. A diferencia de los métodos tradicionales basados en el conocimiento (contraseña) o la posesión (documento de identidad), la biometría verifica lo que una persona «es», ofreciendo así un nivel de seguridad superior.
En el ámbito del cumplimiento KYC y la verificación de identidad a distancia, la biometría facial es la modalidad más extendida. Permite comparar el rostro del cliente con la foto de su documento de identidad sin necesitar más equipamiento que un smartphone. Otras modalidades como la huella dactilar o el reconocimiento del iris se utilizan en contextos de alta seguridad.
El tratamiento de datos biométricos está estrictamente regulado por el RGPD, que los clasifica como datos sensibles (artículo 9). Su recogida requiere un consentimiento explícito o una base jurídica específica, y deben implementarse medidas de seguridad reforzadas para su almacenamiento y tratamiento.
Regulaciones
Ejemplos concretos
- 1.Una aplicación bancaria permite a sus clientes autenticarse mediante reconocimiento facial para acceder a sus cuentas, sustituyendo la contraseña tradicional por un selfie rápido.
- 2.Un aeropuerto utiliza la verificación biométrica mediante reconocimiento del iris en los puestos de control automatizados, permitiendo un paso rápido y seguro de los viajeros frecuentes.
- 3.Una plataforma de firma electrónica verifica la identidad del firmante mediante huella dactilar en el smartphone antes de permitir la firma de un contrato de préstamo hipotecario.